Hoy he tenido toda la suerte del mundo. He pasado el día con Bryan y Dadahi, dos "fierecillas" a los que, la decisión conjunta de unos padres, alejados por kilómetros de distancia, ha unido, estoy segura, por muchos, muchos años.
Bryan es afortunado por tener unos padres solidarios y generosos, capaces de cuidar de Dadahi como si fuera su hijo también y que se empeñan, un día tras otro, en brindarle momentos sorprendentes para que pueda recordar. Bryan es afortunado porque sus padres le están enseñando a compartir y a conocer que en otras partes del mundo, hay realidades difíciles de entender.
Dadahi, un niño saharaui, que vive en los campamentos de refugiados de Tindouf, es afortunado por tener unos padres valientes, capaces de confiar plenamente en otros padres, a los que jamás han visto y a los que van a considerar parte de su hijo. Dadahi es afortunado porque sus padres le están enseñando que, para sobrevivir en el desierto, debe ser fuerte y que tiene que agradecer todo lo que, su familia española, hace por él.
Hoy han estado en casa con nosotros y ha sido uno de esos días que te hacen sentir muy, muy bien. Un día fantástico, con piscina, juegos, risas, manualidades, clases de fotografía y película antes de dormir. Tres horas de manualidades seguidas, sin parar, demostrando un interés y una concentración difícil de conseguir en niños de esa edad. Esta noche me siento afortunada porque cuidar de ellos ha sido un regalo.
 |
| Bryan nos enseña sus figuras; una rana, un pájaro y una morsa |
 |
| El animal favorito de Dadahi es el león |