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viernes, 29 de enero de 2021

Este fin de año: mariposas

Fluture, leptir, paruparo, papillon, farfalla, drugelis, motyl, borboleta, papallona... diferentes formas de llamar a una mariposa.




 

lunes, 11 de febrero de 2019

Mariposa Amairani

Cuenta una leyenda que hace mucho, mucho tiempo, en una selva espesa de color verde esmeralda, vivían siete mariposas, cada una de un color diferente, que provocaban una gran admiración en todos aquellos que tenían la suerte de poder verlas. Eran tan bellas que las flores de la selva se sentían mediocres cuando revoloteaban a su alrededor. Las siete mariposas eran inseparables y cuando recorrían juntas la selva, parecían una nube de colores deslumbrantes.



















Un día, una de ellas se hirió y ya no pudo volar; la herida era profunda y mortal. El resto de las mariposas rogaron a los dioses que la muerte no las separara. Instantes después, fuertes vientos empezaron a cruzar los cielos, las nubes se tornaron negras y la lluvia y los rayos y relámpagos formaron una tormenta como nunca antes se había conocido. De pronto un remolino envolvió a las siete mariposas y las elevó más allá de las nubes. Cuando la tormenta se calmó y el sol se disponía a secar la tierra, una imponente curva luminosa cruzó el cielo formando un arco pintado con los colores de las siete mariposas.



Entre mi gente más querida, hay una cierta predilección por las mariposas. He creado esta figura de papel maché para mi amiga Luisa, a la que de vez en cuando, se le aparecen mariposas. Se la regalo con todo mi amor... convencida de que esas misteriosas mariposas le traen un mensaje de protección. La he llamado Mariposa Amairani, porque Amairari en árabe significa Arcoiris. También porque Mariposa y Amairani esconden el nombre de alguien a quien Luisa querrá siempre... con todo su corazón.


miércoles, 2 de enero de 2019

Señora Borboleta Azul

Érase una vez, un hombre al que le gustaba cazar mariposas. Un día encontró una mariposa de un color azul claro luminoso y echó la red, quedando atrapada en la malla de nylon. La pasó a una botella y se quedó un largo rato pensando que toda aquella belleza le pertenecía.



La mariposa agitó las alas levemente y habló con voz muy dulce:

- Eso no es posible -dijo- ¿Sabes cómo surgieron las mariposas?... Fue hace mucho, mucho tiempo, en la India. Allí vivía un hombre sabio y bueno, llamado Buda, que creía que al aire le faltaba alegría. Entonces, cosechó una mano llena de flores y las echó al viento. Así surgieron las primeras mariposas. La belleza de las mariposas es una belleza para ser volada, para ser vista en el aire.

- No -dijo el hombre- Soy un cazador de mariposas y las mariposas nacen, vuelan y mueren para coleccionistas como yo.

Con una risa tranquila, la mariposa contestó:

- Estás engañado. Hay ciertas cosas que no se pueden guardar. No puedes guardar la luz de la luna o la brisa perfumada de un huerto. No puedes guardar las estrellas dentro de una caja. Sin embargo, puedes coleccionar estrellas, elegir una cuando llegue la noche y será tuya. Pero debes dejarla guardada en la noche. Es allí su lugar.



















El cazador de mariposas empezó a pensar que la mariposa tenía razón. 

- Si te libero ahora -preguntó- ¿tú serás mía?

- Yo soy tuya- dijo la mariposa- y tú ya eres mío. ¿Sabes? yo coleccionaba cazadores de mariposas.

Y el cazador dejó huir a la mariposa más bella del mundo.


José Eduardo Agualusa

sábado, 31 de octubre de 2015

Iris, jardín de las mariposas

Había una vez un bosque encantado por una bruja malvada, que por el día lucía colores vivos y llamativos pero que, por la noche, se convertía en un lugar triste y apagado, de colores grises.

Allí vivían, en el árbol más alto, siete mariposas grandes y hermosas, con alas de terciopelo y colores llamativos. Cada una era de un color diferente.


Todas las mañanas, cuando aparecía el sol, la mariposa verde daba color a las copas de los árboles, a las hojas y al césped. La mariposa naranja pintaba las frutas y verduras e incluso el atardecer. La mariposa amarilla era la encargada de pintar al sol antes de que éste empezara a calentar demasiado y derritiera sus alas. La mariposa violeta pintaba todos los animales del bosque, todos del mismo color. La mariposa azul daba color al cielo, a las nubes esponjosas y a las aguas del mar. La mariposa roja, amante de la Navidad, solo coloreaba a las rosas, amapolas y flores de Pascua. La mariposa de color añil repasaba todo lo que habían pintado las demás, dándole luces y reflejos.


Cuando la bruja se enteró de lo que sucedía durante el día, preparó una terrible trampa: les echó unos polvos mágicos para que no pudieran volar y las capturó una a una, encerrándolas en una jaula. 

Al día siguiente el bosque amaneció gris y durante meses la tristeza se apoderó del lugar. Las nubes no dejaban de llorar y las siete mariposas, notando que se mojaban , sacudieron las alas lanzando al viento miles y miles de gotas de agua, impregnadas con sus colores.


Fue todo un espectáculo. Desde un horizonte a otro, como un espectro de luz, surgió el arcoiris cubriendo todo el bosque. Y aunque las siete mariposas siguieron enjauladas, cada vez que llueve y sale el sol, todas juntas aletean con alegría, indiferentes a su triste destino.



Y cada vez, la bruja malvada rabia al verlo. 

martes, 27 de octubre de 2015

Borboleta: flores que vuelan

Cuenta una leyenda, que un señor viudo, tenía dos hijas curiosas e inteligentes, que lo cuestionaban todo y a las que, muchas veces, no sabía que responder. Las mandó a vivir con un sabio que habitaba el lugar más alto de una colina y que respondía a todas las preguntas sin tan siquiera dudar.


Las niñas decidieron inventar una pregunta a la que el sabio no pudiera responder correctamente. Una de ellas decidió coger una hermosa mariposa azul entre sus manos y le dijo a su hermana:

- Voy a esconder la mariposa en mis manos y le voy a preguntar al sabio si está viva o está muerta. Si dice que está muerta, abriré mis manos y la dejaré escapar. Si dice que está viva, la apretaré y la mataré. Así, cualquiera que sea su respuesta, será equivocada.


Las dos niñas fueron al encuentro del sabio y la que había cogido la mariposa le dijo:

- Tengo aquí una mariposa azul. Dígame, sabio, ¿está viva o está muerta?

Con mucha calma el sabio sonrió y respondió:

- Depende de ti...ella está en tus manos...


domingo, 22 de febrero de 2015

Pequeñas mariposas


Proyecto del libro Realizar animales con papel plegado en forma de acordeón y abanico.

Estas mariposas miden 16 cm. cada una. Se han utilizado papeles naranja y azul claro y restos de papel de morera blanco para las alas, alambre verde de floristería y cuentas de madera, naranjas y azules.

lunes, 22 de diciembre de 2014