Tenemos que hacer dos piezas, una será la base y otra la tapa de la caja. Elegimos el color de serpentina con la que queremos empezar. Con los dedos índice y pulgar enrollamos el extremo, hasta que se haya formado un rulo. Para cambiar a otra serpentina, pegamos, con cola blanca, el extremo de la anterior al extremo de la siguiente elegida. Así sucesivamente. Una vez tengamos el círculo del tamaño deseado, hacemos otro un poco más grande, que será la tapa de la caja.
Terminados los dos círculos de colores, empezamos a moldearlos por los extremos, a la vez que presionamos el centro. Siempre con mucho cuidado para que no se deshaga. Con el tiempo y algo de paciencia, iremos aprendiendo nuevas formas y lograremos creaciones más vistosas.
Ya moldeadas la base y la tapa, las encolamos por dentro y por fuera. Cuando estén bien secas, las barnizamos con un acabado brillante. Se reavivarán los colores y la caja estará totalmente endurecida.
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