Una tierna Princesa de corcho merece un valiente Caballero de corcho. Dos corchos superpuestos, en realidad corcho y medio, una buena dosis de pintura acrílica plateada, trozos de goma eva roja para la armadura y el escudo, ojos saltones y un estandarte, son suficientes para crear un atrevido cruzado en busca de cualquier dragón.
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