Hace unos meses, durante el confinamiento, encontré navegando por las redes unos mandalas tejidos con lanas de diferentes colores y, desde ese momento, decidí buscar la forma de aprender a hacerlos. Y en ello esto, aprendiendo poco a poco y disfrutando de esos momentos.
La definición de la palabra "mandala" en sánscrito es círculo (manda=esencia, la=contenedor) y contiene la "esencia" o la "esfera de la esencia".
En nuestra vida cotidiana, en la naturaleza, nos encontramos mandalas a cada paso: los podemos ver en los círculos concéntricos que genera una gota de agua, en el dibujo formado por los pétalos de una flor, en la mayoría de las frutas y hortalizas...
El tejido de los mandalas de lana es una técnica fácil y práctica que aporta muchos beneficios. No sólo desarrolla nuestra capacidad creadora, también nos permite conectar con la atención plena. El efecto que tiene acabar de tejerlo es una sensación de calma, hasta entonces, sus colores y sus formas hacen que, mientras estamos tejiendo, el mundo se pare.

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