Tengo una amiga que desde su infancia no hace manualidades. Ahora está dando sus primeros pasos, retomando la ilusión por crear, por imaginar. Empieza a transportarse a ese lugar mágico donde la mente es capaz de evadirse de problemas y preocupaciones y no dejo de decirle que ya no tiene retorno porque el camino que inicia es infinito. A partir de ahora tendrá siempre un proyecto, o varios, un suma y sigue que ya no podrá detener y que le garantizará un aprendizaje continuo.
En mi amiga, se adivina "madera creativa". Anda un poco agazapada, temerosa de sus resultados. No tardará en descubrirse, no se ha dado cuenta, aún, de todas sus posibilidades y de cuánto va a disfrutar. Piensa en ir despacito y no ve la velocidad que está cogiendo en los últimos días.
Respecto a mi, estoy más que contenta de acompañarla en estos nuevos inicios, No tengo la menor duda que avanzará a grandes pasos y que sacará la cabeza de entre su timidez y su "no querer que me vean"... Pasará no mucho tiempo y sus trabajos aparecerán en este blog, a la vez que sus comentarios y sensaciones, porque las manualidades tratan de eso, de comentar, de compartir...
Mientras tanto, aquí está su primer broche de fieltro, de estilo vintage, como muchas de las cosas que le gustan. Un broche anónimo pero al que un día ella misma le pondrá nombre. Eso también lo sé.

que genial! :)
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