jueves, 12 de junio de 2014

Mi flor está allí, en alguna parte...

La rosa no es una flor cualquiera, es su amor. Es magnífica, única en su planeta. Huele bien, es frágil y hay que cuidarla y mimarla.



Es mentirosa, orgullosa, vanidosa y egoísta, aún así, llena de imperfecciones, es única entre otras.  Por ello, el Principito decide partir.




Si alguien ama a una flor de la que no existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a las estrellas... Debí haberla juzgado por sus actos y no por sus palabras. Debí haber adivinado su ternura, detrás de sus pobres astucias.Pero yo era demasiado joven para saber amarla. 

El Principito reconoce el valor de la experiencia.

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