En casa, ocurre algo muy curioso. A veces, cuando paso por el pasillo, escucho un leve rumor que viene del baño. Despacio, pego la oreja a la puerta y no tengo duda, se percibe apenas un murmullo de risas nerviosas. Abro la puerta con rapidez y ocurre lo de siempre, los peces están balanceándose como si la causa fuera el aire que entra por el pasillo y, el caballito de mar, quieto, parece camuflarse en un nuevo color, en un nuevo detalle. Diría que ha estado jugando con ellos.
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