jueves, 12 de junio de 2014

¡Por favor...domestícame!

- Buenos días -dijo el zorro.
- Buenos días -respondió el Principito, que se dio la vuelta, pero no vio nada.
- Estoy aquí, bajo el manzano...
- ¿Quién eres? Eres muy lindo...
- Soy un zorro.
- Ven a jugar conmigo. ¡Estoy tan triste!...
- No puedo jugar contigo. No estoy domesticado.
-¿Qué significa domesticar?
- Para mi no eres todavía más que un muchacho semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mi único en el mundo. Seré para ti único en el mundo.
- Empiezo a comprender. Hay una flor...Creo que me ha domesticado.

hay que juzgar a las personas por lo que son en realidad

El zorro es el personaje modular de la historia. Enseña al Principito la esencia de la amistad, pero también sus costos y dificultades.

El zorro calló y miró largo tiempo al Principito.
- ¡Por favor...domestícame!
- Me gustaría, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
- Solo se conocen las cosas que se domestican... Si quieres un amigo, ¡domestícame!.
-¿Qué hay que hacer?
- Hay que ser paciente... Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré... Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón...Los ritos son necesarios.

 

Así el Principito domesticó al zorro. Y se acercó la hora de la partida.

- Adiós -dijo el zorro- He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos... El tiempo que perdiste con tu rosa hace que tu rosa sea tan importante. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...  

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