Este gato con esqueleto de alambre y papel de periódico tiene, habitualmente, un pelaje corto y blanco como la nieve, con alguna que otra mancha de color azul, rosa o crema.
Cada año, justo el día en que llega la primavera, su pelo se llena de flores, distintas cada vez, como celebrando su llegada. No deja de mover su larga cola, unas veces con una magestuosidad lenta, otras con rapidez, como si fuera un látigo.
Estira sus orejas bien arriba y las hace más puntiagudas, levanta la cabeza a la vez que abre los ojos con curiosidad. No habla pero a su modo nos dice que está feliz.
Piensa: ¡ya llegó la primavera en el Corte Ingles!.
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