Cuando se conocieron bailaron juntos durante toda la noche. Al despuntar el alba, él intento besarla, pero ella se apartó.
- Quedamos mañana en este mismo jardín - le dijo ella
- ¿Me besarás entonces? -preguntó él
Al día siguiente, él se presentó con sus mejores galas. Pasaron los minutos y se juntaron unos con otros. Anocheció.
Se quedó plantado en aquel jardín. Y pasó un día y paso otro. Las semanas se fueron, los siglos empezaron a girar, y de sus pies crecieron raíces tierra adentro.
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