Ocurrió en la mitad de la calle: se dieron un beso y el tiempo frenó en seco. Primero sintieron leves descargas de amor eléctrico. El beso cobró fuerza, amasó un torbellino de pasión que arrasó la ciudad entera, extirpó farolas y penas, puso a bailar a gatos y perros, plantó árboles en el cielo, levanto el tejado de las casas y revolvió un montón de estrellas.
Cuando terminó, todo quedó en calma.
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