La Princesa Efímera de China forma parte de una dinastía en la que sólo se es princesa por un día. Princesa muy bella, grácil como una libélula, ligera como el aire. Se la puede ver en los jardines, con vestidos magníficos, aspirando el perfume de las flores. Y cuando el día llega a su fin y, con él, su reinado, tras un último batir de alas, desaparece en la noche iluminada por las luciérnagas.
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